La corrección facial es una técnica fundamental en el mundo del maquillaje que permite mejorar la apariencia del rostro al ocultar imperfecciones como ojeras y enrojecimientos. Estos problemas pueden ser causados por diversos factores, entre ellos el cansancio, resfriados, alergias o simplemente la genética.

En este artículo vamos a repasar las técnicas más efectivas para utilizar correctores y lograr un acabado impecable para aquellas ocasiones en los que una enfermedad, una indisposición o un bajón anímico nos impide mostrar de forma natural nuestro mejor aspecto. Resaltaremos en nuestro post la importancia de la hidratación y propondremos una paleta de colores que ayudan a mejorar el estado anímico y realzan la belleza natural.

Corrección facial

Corrección facial: elección del corrector y aplicación

Antes de aplicar cualquier producto corrector, es esencial preparar la piel. Inicia con una limpieza adecuada y aplica una crema hidratante para mantener la piel suave y humectada. Si tienes ojeras o enrojecimientos, considera utilizar un primer específico que ayude a suavizar la textura de la piel y a fijar el maquillaje.

Una vez preparada la piel, hay que elegir corrector. La elección del corrector es crucial. Para cubrir ojeras, se recomienda optar por un corrector que sea un tono más claro que el de tu piel. Esto ayudará a iluminar la zona. En cambio, para enrojecimientos, como los provocados por resfriados o alergias, un corrector verde es ideal. El verde contrarresta el rojo, creando un balance en el tono de la piel.

Escogido el corrector, toca aplicarlo. Dependiendo de si lo usamos para corregir ojeras o para corregir enrojecimientos, seguiremos unos pasos u otros.

Si deseamos corregir ojeras debemos usar un corrector líquido o cremoso, ya que este tipo de texturas son más fáciles de difuminar y se adhieren mejor a la piel. Para aplicarlo, debemos hacerlo en forma de triángulo invertido. Para ello debemos empezar desde el lagrimal para, a partir de ahí, llevar el corrector hacia la parte exterior del ojo. Actuando así no sólo cubrimos la ojera. También levantamos visualmente la mirada. El corrector puede difuminarse con un pincel, una esponja ligeramente humedecida o con la yema del dedo anular.

Si lo que queremos es cubrir enrojecimientos, aplicaremos el corrector verde en las áreas afectadas. Para ello distribuiremos una pequeña cantida de producto sobre la zona roja con toques suaves. Tras aplicar el corrector verde aplicaremos un corrector del tono de nuestra piel para cubrir aquél. Finalmente, fijaremos el maquillaje con polvos traslúcidos. Esto ayudará a que la corrección dure más tiempo y evitará que el corrector se mueva o se agriete a lo largo del día.

Tanto si deseamos tapar ojeras como si lo que buscamos es disimular enrojecimientos causados por un resfriado o una alergia, es importante no sobrecargar la zona maquillada. En maquillaje hay una máxima que siempre hay que tener en cuenta y esa máxima es la que afirma que “menos es más”. Por eso es preferible en estos casos aplicar capas delgadas y construir la cobertura según sea necesario.

Tras corregir las ojeras, se recomienda también añadir un poco de iluminador en el arco de la ceja y en el lagrimal. Esto puede ayudar a abrir la mirada.

Finalmente queremos recordar la importancia de mantener los productos de maquillaje que vamos a emplear no están caducados y se encuentran en condiciones óptimas. Para ello se recomienda mantenerlo en un lugar fresco, lo que ayuda a su aplicación y durabilidad.

Tapar ojeras

Importancia de la hidratación en la corrección facial

La hidratación es uno de los pilares fundamentales para mantener una piel radiante y saludable, especialmente cuando se trata de prepararse para aplicar maquillaje. En un mundo donde la apariencia juega un papel importante, es esencial entender cómo la correcta hidratación puede transformar nuestro cutis, proporcionando no solo un lienzo más suave para el maquillaje, sino también un brillo natural que resalta incluso en los días menos favorables, como cuando estamos enfermas.

El agua es vital para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, y la piel no es la excepción. Una piel bien hidratada es más elástica, menos propensa a irritaciones y tiene un tono uniforme. Cuando la piel se encuentra deshidratada, puede aparecer seca, áspera y con un aspecto apagado, lo que dificulta la aplicación de cualquier producto cosmético. Un rostro hidratado permite que el maquillaje se adhiera mejor y se difumine con mayor facilidad, resultando en un acabado más profesional.

Por ese motivo es fundamental establecer una buena rutina de hidratación antes de aplicar cualquier tipo de maquillaje. Existen diversos productos en el mercado que pueden ayudar a preparar la piel y mejorar su apariencia. Entre ellos figuran los siguientes:

  • Cremas hidratantes. Las cremas son una de las opciones más clásicas y efectivas para hidratar la piel. Busca fórmulas que contengan ingredientes como ácido hialurónico, glicerina o ceramidas, que ayudan a retener la humedad en la piel. Aplicar una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel (grasa, mixta o seca) al menos 15 minutos antes de iniciar el maquillaje, permitirá que la piel absorba los nutrientes y esté lista para recibir otros productos.
  • Sérums hidratantes. Los sérums son ligeros y se absorben rápidamente, lo que los convierte en un aliado perfecto para aquellas personas que buscan una hidratación profunda. Los sérums ricos en antioxidantes pueden ofrecer beneficios adicionales, protegiendo la piel de los daños ambientales y promoviendo un tono más luminoso.
  • Sprays hidratantes. Los sprays o brumas hidratantes son ideales tanto para preparar la piel antes del maquillaje como para refrescarla a lo largo del día. Estos productos son especialmente útiles en momentos de enfermedad, ya que pueden proporcionar un alivio inmediato a la piel que se siente seca o tirante. Aplicar una bruma hidratante antes del maquillaje puede ofrecer una base fresca y jugosa, incluso si te sientes fatigada o con la piel opaca.

Hidratación facial

Colores que levantan el ánimo

En el mundo del maquillaje, los colores no solo sirven para embellecer; también tienen el poder de influir en nuestro estado de ánimo. Al elegir los tonos adecuados, podemos realzar nuestra belleza natural y, al mismo tiempo, elevar nuestro espíritu. En este apartado vamos a proponer una paleta de colores de maquillaje diseñada específicamente para mejorar el estado anímico, incluyendo recomendaciones de labiales y rubores que aporten calidez y luminosidad.

Antes de profundizar en esa paleta de maquillaje es importante entender cómo los colores afectan nuestras emociones. Los tonos cálidos, como el amarillo, el naranja y el rojo, suelen asociarse con la energía y la felicidad. Por otro lado, los colores más suaves y frescos, como el azul claro y el verde menta, pueden evocar tranquilidad y serenidad. Al combinar estos colores de forma estratégica en nuestro maquillaje, podemos crear un look que no solo resalte nuestra belleza, sino que también nos haga sentir bien en esos días en los que estamos enfermas, indispuestas o bajas de ánimo.

Para empezar, una base luminosa es fundamental. Opta por una base que tenga un acabado radiante o iluminador. Busca fórmulas con pigmentos que reflejen la luz, lo que te permitirá obtener un brillo natural. Asegúrate de que el tono se adapte a tu piel, ya que un tono incorrecto puede hacerte lucir opaca.

Los rubores son esenciales para dar vida a tu rostro. Para un efecto fresco y alegre, elige rubores en tonos melocotón, coral o rosa suave. Estos colores aportan calidez y luminosidad, haciendo que tus mejillas luzcan saludables y vibrantes. Recomendamos los siguientes:

  • Rubor en crema de tono Melocotón. Este tipo de rubor se funde perfectamente con la piel y proporciona un acabado natural y radiante.
  • Rubor en polvo coral. Ideal para un acabado más duradero, este tono es perfecto para darle un toque de frescura a tu rostro.

Para los ojos, opta por una paleta que incluya tonos dorados, terracota y marrones cálidos. Estos colores no solo realzan el color de tus ojos, sino que también aportan un brillo sutil que ilumina la mirada.

Por su parte, los labios son una parte clave de cualquier look de maquillaje. Los labiales en tonos cálidos como el rojo coral, el nude con subtonos cálidos y el rosa fuerte son ideales para levantar el ánimo y ofrecer un toque vibrante.

Nuestras recomendaciones de uso para estas tres opciones son las siguientes:

  • Labial rojo coral. Este tono es perfecto para un look audaz y alegre. Suave y luminoso, es ideal para el día a día.
  • Labial nude rosado. Un labial nude con un toque de rosa puede aportar frescura y es perfecto para un look más natural. En nuestro artículo Maquillaje nude o efecto cara lavada: consejos para aplicarlo profundizamos más en esta técnica de maquillaje que busca, ante todo, proporcionar una imagen natural.
  • Labial rosa fucsia. Este tono es ideal para quienes buscan un poco más de dramatismo a la hora de iluminar su rostro.

En conclusión, los colores que elijas para tu maquillaje pueden tener un impacto significativo en cómo te sientes y cómo te ves. Al optar por una paleta de tonos cálidos y luminosos, puedes no solo realzar tu belleza natural, sino también elevar tu ánimo. ¡Atrévete a experimentar y a disfrutar del poder transformador del color!

Maquillaje para corrección facial